jueves, 30 de octubre de 2014

¿Qué es un Buda?

¿Qué es un Buda?

 Un Buda es alguien que comprende el máximo potencial de la mente.
Por lo tanto algún día todos nos convertiremos en Budas. Este máximo potencial es un estado total, de claridad ilimitada.
Está lleno de un amor universal e infinito de una compasión ilimitada y lleno de un poder tremendo para ayudar a otros. El viaje para lograr este estado envuelve liberar la mente de sus limitaciones más burdas, tales como el apego, la ira, la envidia, la ignorancia, y la arrogancia.
Además de liberarla de limitaciones más sutiles tales como la percepción dualista, que todo lo divide en objeto y sujeto. Alguien que complete este viaje de liberación perfectamente se convierte en un Buda.

sábado, 25 de octubre de 2014

¿Qué puede hacer la MTC "Medicina tradicional China" y qué no?

¿Qué puede hacer la MTC y qué no?

La MTC en todas sus vertientes terapéuticas se puede considerar una opción válida
prácticamente en cualquier patología. Evidentemente, en nuestros días, determinadas
dolencias graves o muy agudas – como enfermedades infecciosas, traumatismos
craneoencefálicos o hemorragias internas entre otras – responden lógicamente a una
intervención hospitalaria. En el resto de casos la MTC puede ser una opción útil ya sea usada
de forma complementaria o como terapia principal.
Respecto al practicante de artes marciales, las lesiones derivadas de su práctica pueden ser
perfectamente tratadas mediante Acupuntura, Fitoterapia Tradicional China o Tui Na.
En la mayoría de tratamientos, la combinación de las tres técnicas puede incrementar el efecto
terapéutico global.
En general, las lesiones derivadas de la práctica de las artes marciales son de tipo menor y,
entre ellas, podríamos aventurar que las más corrientes serían las de tipo muscular – roturas
de fibras musculares – o las tendinosas y osteoarticulares – esguinces y luxaciones
principalmente -.
A continuación se detallarán algunos principios terapéuticos comúnmente utilizados para el
tratamiento de las lesiones mencionadas. Cabe decir que la información que se facilita no
excluye la prescripción y supervisión por parte de un profesional, ya se trate del traumatólogo,
fisioterapeuta, práctico en MTC o en Técnicas Manuales.
A nivel de las lesiones que afectan al tejido muscular, quizás la más famosa sea la denominada
“roturas de fibras”. Dependiendo del grado de la lesión – puede tratarse de una lesión
milimétrica hasta un desgarro muscular total de varios centímetros – el pronóstico sobre su
recuperación oscilará entre pocos días a varias semanas. Tras los primeros días de la lesión,
la acupuntura - apoyada por la electroestimulación en muchas ocasiones – favorecerá la
reabsorción del edema y, por lo tanto, tendrá una importante acción antiinflamatoria y
analgésica. Un preparado fitoterapeutico absolutamente inocuo pero no comercializado en
nuestro país, Yunnan Bai Yao o “Medicina Blanca de Yunnan”, puede reducir la inflamación
haciendo descender la ratio de destrucción tisular que se produce especialmente en el tiempo
inmediatamente posterior a la lesión. Este preparado, compuesto fundamentalmente por la raíz
de la planta Panax Notoginseng – no tiene nada que ver a nivel terapéutico con el Ginseng –
tiene efectos conocidos en la cicatrización así como en hemorragias, siendo muy utilizado en
casi todo el mundo para tratar traumatismos especialmente en el ámbito deportivo.
Una vez la lesión comienza a cicatrizar, la acupuntura y moxibustión pueden ayudar a reducir el
tamaño de la cicatriz interna, evitando así retracciones, adherencias y calcificaciones entre
otros efectos indeseados. El uso de linimentos y pomadas con acción activadora de la
circulación de la sangre es muy útil en esta fase e incrementa el tiempo de recuperación,
ayudando a reparar el traumatismo interno así como mejorando la tonicidad muscular general.
En esta fase de cicatrización también es muy útil el uso de emplastos de plantas medicinales
que incidirían en la misma acción terapéutica que las pomadas pero con un efecto más
contundente y dilatado.
En cuanto al tratamiento de fondo – ya sea en acupuntura o en fitoterapia – en una ruptura de
fibras se incidiría en la tonificación de la sangre y del bazo (según el concepto en MTC) puesto
que beneficiaría la generación de tejido muscular; tanto en calidad como en cantidad.
El Tui Na o Masaje Tradicional Chino es especialmente útil en cualquiera de las dos fases
anteriores pero se trata de la técnica de elección cuando tratamos de reintegrar al deportista a
su actividad o para prevenir posibles recaídas por culpa de sobrecargas.
En lesiones tendinosas o osteoarticulares que no impliquen inmovilización – no existe una
ruptura de ligamentos – la estrategia a seguir sería la misma que la expuesta en el tratamiento
de roturas de fibras musculares. La variante principal estribaría en la utilización de la
moxibustión a las 24 horas – dependiendo de cada caso – posteriores al inicio del traumatismo.
En una lesión tendinosa o articular se tiene que valorar la utilización de la electropuntura en las
fases iniciales de la lesión.
En este caso, el tratamiento de fondo puede ir orientado a la tonificación de Riñón e Hígado –
siempre según la teoría de la MTC – buscando una mejoría tendinosa y articular de base.
Otro aspecto general que convendría mencionar es el preventivo. Las necesidades de un
practicante de artes marciales son muy específicas. La coordinación, potencia, elasticidad y
resistencia predominan, por ejemplo, sobre la fuerza. Evidentemente cada disciplina marcial es
diferente y su adaptación al practicante tendrá que ser muy individualizada. Desde la dieta
hasta el uso de suplementos energéticos que permitan una buena nutrición de tendones,
músculos y ligamentos, pasando por un buen equilibrio energético y un tono muscular correcto
pueden ser aconsejados y monitorizados por un profesional de MTC con experiencia en
disciplinas marciales.
En resumen, la MTC constituye sin lugar a dudas una primera opción para el tratamiento de
lesiones derivadas de la práctica de las artes marciales ya que no sólo incide en la resolución
de una alteración física sino que tiene implicaciones en todos los ámbitos del ser humano –
físico, emocional-mental-psicológico – buscando la misma idea de armonía que persiguen la
las artes marciales.
Francesc Miralles. Práctico en MTC.
Profesor de la Escuela Superior de Medicina Tradicional China (Fundación Europea de MTC).

sábado, 18 de octubre de 2014

Cuentos clásicos orientales. El Funámbulo

Cuentos clásicos orientales. El Funámbulo

Habían desaparecido fondos de las arcas del estado y las sospechas recaían sobre dos ministros, uno anciano y otro joven. El rey no pudo encontrar la forma de saber cuál de los dos era el culpable. Entonces recurrió a un método bastante sui generis. Les dijo:
-Vamos a tender un alambre entre las cimas de dos colinas, y vais a cruzar sobre él. El que logre pasarlo será considerado inocente, y el que se precipite al vacío, culpable, y así ya recibirá el
castigo por su fechoría.
Se dispuso todo como el monarca quería y llegó el día de la prueba. El rey estaba acompañado por su séquito. Le tocó en primer lugar el turno al ministro más joven. Comenzó, titubeante, a caminar por el alambre y enseguida perdió el equilibrio y se precipitó en el abismo. Todos pensaron que la misma suerte, lógicamente, correría el anciano.
Muy concentrado, y con movimientos conscientes y pausados, el anciano se encaramó al cable. Lentamente fue cruzando por él, con elegancia, ante la enorme sorpresa de todos los presentes, que fue mayúscula al comprobar que el ministro conseguía pasar de una a otra colina y evitar precipitarse al vacío. Todos los presentes estallaron en vítores y aplausos. Por supuesto, el rey indultó a su
ministro, pero como tenía mucha curiosidad de saber cómo lo había conseguido, le hizo llamar.
-Amigo mío -dijo el monarca- has logrado un gran éxito en la dificilísima prueba. Pero dime, fiel ministro, ¿cómo lo has conseguido? El ministro contestó:
-Señor, no ha habido ningún secreto o misterio en ello. Ha sido muy simple: me he limitado a hacer,
sobre el alambre, lo que he hecho a lo largo de toda mi vida. Siempre he tratado de ser ecuánime y de no extremarme en mis juicios, palabras o comportamientos, y si alguna vez tendía a hacerlo, corregía. Lo mismo he hecho sobre el alambre: si me iba hacia un lado, corregía, que me iba hacia el otro, corregía, tratando de mantener el equilibrio. Ha sido muy fácil. He puesto en práctica la actitud que
toda mi vida me ha guiado.
Recopilado por Fidel Iglesias Quintero

miércoles, 15 de octubre de 2014

Cuentos clásicos orientales. La estrella.

Carlos Santana monitor Tai Chi Chuan

Zazen desnuda completamente al ego que nunca está satisfecho. Si la fe no aparece, la gente duda y no puede continuar.
En otro tiempo, un joven monje presa de estas dudas, no podía comprender qué había que hacer para creer, para tener fe. Fue a ver a su maestro y le preguntó si podía esperar comprender en el
futuro, aunque sólo fuera un poco.
-No es necesario comprender -respondió el anciano maestro.
-Si no comprendo ¿cómo puedo tener fe? -preguntó el monje.
-Inútil tener fe.
-Entonces no entiendo nada.
-Lo único que necesitas es una fuerte certeza.
Anochecía y el anciano maestro salió del templo con su discípulo. Apuntando hacia el cielo con el dedo le preguntó:
-¿Ves la estrella que brilla allí arriba?
El joven miró en la dirección indicada y respondió: -Sí, la veo.
-¿Ves ahora esa otra que está justo al lado? -No hay ninguna al lado -dijo el discípulo.
-Mira bien.
Y efectivamente, el discípulo percibió una estrella casi invisible. Si trataba de mirarla directamente no podía verla pero, en cambio, si la miraba ligeramente de soslayo la estrella se volvía perceptible.
El maestro le dijo entonces:
-Es lo mismo que la certeza. Comprender es ver la estrella que brilla. Tener fe, es estar seguro de
que existe una estrella aunque uno no la vea. La certeza interna es saber que existe aunque no se perciba conclaridad. He utilizado esta metáfora para educarte, ahora debes comprender por ti mismo.
Al joven monje le impresionó muchísimo la sabiduría de su maestro, pero se preguntaba cómo podía éste saber que había una estrella invisible justo en ese sitio. El maestro dijo entonces:
-Las estrellas son innumerables; creo que tú y yo no mirábamos la misma. El número de estrellas es tan grande que siempre existe una invisible en cualquier lugar y que sólo se puede ver si se mira
sin mirar.
Recopilado por Fidel Iglesias Quintero

viernes, 10 de octubre de 2014

LOS TRES PILARES DEL TAI CHI CHUAN

LOS TRES PILARES DEL TAI CHI CHUAN

Como todos sabéis, cada uno de los movimientos de la forma que practicamos es una técnica marcial. A diferencia de las artes marciales externas, las aplicaciones del Tai Chi Chuan están
reforzadas por la potencia interna que vamos cultivando con la práctica. Su efectividad marcial es infravalorada por muchos, al ver los movimientos lentos y relajados de las formas. Pero lo que
muchos no saben es que, precisamente, a través de esta relajación consciente, el practicante logra liberar la potencia interna de modo contundente como una técnica marcial, cuando ha alcanzado un
gran cultivo del Chi y total dominio de la forma.Hay muchas personas que practican Tai Chi Chuan a las que no les interesa la dimensión marcial y, que incluso prescindirían de ella. Esto es respetable, pero prescindirían también de otros muchos beneficios que aporta la parte marcial, y no me estoy refiriendo solo a saber defenderse ante una agresión física, sino a otros beneficios a niveles internos. También nos encontramos con actitudes como esta: “yo es que soy muy pacífico...”, “no me gusta la violencia...”, “no me gusta pegar a nadie...” etc. Estas personas entienden el trabajo marcial como algo violento y agresivo e incluso pueden pensar que con la práctica marcial se volverán más violentos. Esto no tiene por que ser así. Incluso en las personas que parecen muy pacíficas en el exterior, en su interior pueden habitar muchas formas de violencia, agresividad contenida, rabia, rencor, envidias, celos, etc., que actúan como energías inconscientes, las cuales el trabajo marcial nos puede ayudar a canalizar. No veáis el aspecto marcial como algo violento o agresivo, sino más bien como un trabajo para mejorar el carácter, el autocontrol y la disciplina. Con el entrenamiento marcial cultivamos la fuerza de voluntad, la templanza de espíritu, la paciencia, la confianza en nosotros mismos. No sólo nos ayuda a defendernos de un ataque físico de un agresor, también nos ayuda a defendernos de otro tipo de ataques que sufrimos en el día a día de nuestra vida cotidiana.
Me refiero a muchas actitudes agresivas encubiertas que nos encontramos a menudo, aprendiendo a canalizar las fuerzas externas que nos bombardean; manteniendo la calma cuando nos
asaltan situaciones adversas, que se manifiestan de diversas formas, tales como las verbales y otras más sutiles, las emocionales. El entrenamiento marcial nos ayuda a ser más fluidos contra la
adversidad, a responder con más flexibilidad y recursos cuando llegan los problemas o la situación se pone tensa.

LOS TRES PILARES DEL TAI CHI CHUAN

Y por último, no hay que olvidarse de que el aspecto marcial también nos ayuda a nivel espiritual. Sí, no os extrañéis. Para aquellos buscadores espirituales (que se buscan a si mismos), que se acercan al Tai Chi Chuan buscando la verdad en el aspecto meditativo y filosófico de la práctica, hay que decirles que a veces, la verdad se nos revela de manera insospechada. Porque, al fin y al cabo el peor enemigo con el que tenemos que combatir no es más que uno mismo, el lado oscuro de nuestro ser. La verdadera batalla se libra en nuestro interior. El aspecto marcial nos prepara para mantener un estado de alerta continua para estar atentos a cuando saltan nuestros instintos primarios y tener el espíritu de no abandonarse, combatiendo las tendencias de nuestro ego. No podemos dejar que nuestras tendencias e inercias inconscientes, que las distintas formas del ego, se conviertan en entidades que nos condicionan durante toda nuestra vida. El trabajo marcial nos ayuda a desarrollar la fuerza y el coraje para enfrentarnos con estas tendencias y erradicarlas. Sólo si trascendemos estas tendencias, si trascendemos el ego, lograremos un alto nivel espiritual. Lograremos el verdadero conocimiento de nosotros mismos, de nuestro verdadero ser. No olvidemos que muchos maestros
marciales lograron la iluminación.
Por ello, una vez más, no prescindamos del trabajo marcial. El Tai Chi Chuan se sustenta sobre tres pilares, y si prescindimos de uno de ellos, nunca alcanzaremos el grado de maestría y por supuesto, nos estaremos perdiendo muchos de sus beneficios.
José Manuel Gómez

domingo, 5 de octubre de 2014

Cuentos clásicos orientales,Historia del “criado príncipe”


Cuentos clásicos orientales,Historia del “criado príncipe”

En Zhou vivía un hombre de gran fortuna llamado Yin. Sus criados y asalariados trabajaban día y noche, sin un momento de respiro. Tenía Yin un viejo criado al que, aunque casi agotado, exijía labores muy pesadas. Por el día el viejo realizaba jadeante sus tareas; por la noche, dormía profundamente. Liberando su espíritu, soñaba todas las noches que era soberano de un Estado, situado por encima de todo el pueblo. Era él quien dirigía los asuntos del gobierno. Se paseaba tranquilamente por su palacio y su felicidad era inmensa. Al despertar, volvía a ser un criado.
En cierta ocasión, alguien, apiadado de sus penalidades, quiso consolarle. El viejo criado le rebatió: “La vida del hombre, aunque viva cien años, siempre está repartida en días y noches. Por el día, soy un criado y es cierto que mi suerte es amarga. Pero durante las noches soy señor de un Estado y mi felicidad no tiene límites. ¿Tengo motivo para quejarme?”.
Yin, por su parte, estaba agobiado por las preocupaciones derivadas de sus relaciones sociales y la administración de su fortuna, su mente y su cuerpo agotados. Todas las noches soñaba que era un criado: debía multiplicarse para poder realizar toda clase de trabajos; le llovían toda clase de insultos y golpes. Mientras dormía no paraba de gemir y jadear; sólo encontraba descanso al llegar la mañana.
Un día, Yin fue a consultar sus cuitas con su amigo. El amigo le dijo: “Tu gozas de una respetable posición y posees sobradas riquezas; te encuentras en una situación mucho mejor que los demás. El que por las noches sueñes que eres un criado es algo completamente natural, pues penas y alegrías deben alternarse. ¡Cómo puedes pretender que la vigilia y el sueño sean idénticos!”.
Habiendo oído a su amigo, Yin aligeró el trabajo de sus criados, redujo sus propios asuntos, fuente de preocupaciones, y así su malestar diminuyó.☯
Del texto El libro de la perfecta vacuidad escrito por Lie Zi